29.May.07

Dos historias sobre los pueblos indios

Palabras del SCI Marcos con el pueblo mayo-yoreme, octubre del 2006

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Palabras del Delegado Zero con el pueblo mayo-yoreme, en Punta de la Laguna, San Ignacio de Cohuirimpo.
Sonora
27 de octubre del 2006

Compañeros, compañeras: buenas tardes.

Queremos agradecer al cuerpo de ancianos, a las autoridades tradicionales y a los jefes guerreros del pueblo mayo-yoreme, a los hombres y mujeres de este pueblo, que nos hayan recibido.

Traemos un saludo de nuestros jefes y jefas, que son las comunidades indí­genas de raí­z maya de las montañas del sureste mexicano en Chiapas.

Y traemos esta historia que les queremos contar que es una leyenda. Una leyenda es una parte que es historia y una parte que es inventada. No sabemos qué parte es la que es verdad y cuál es la que es inventada.

Decí­an nuestros antiguos, nuestros ancianos los más primeros que llegaron a nuestras tierras, que cuando nació el mundo, los dioses dieron una forma de organizar a nuestros pueblos. Porque antes de que llegara el yori acá, el agua era para beber y daba vida, los árboles crecí­an, la tierra daba frutos y nada se compraba ni se vendí­a, ni mucho menos los hombres y mujeres.

Y dice que dieron a organizarse y encargar a alguien que llevara el buen gobierno. El buen gobierno “dicen nuestros antiguos” es el que obedece al pueblo, no el que lo manda. Y que para que los pueblos supieran a quien tení­an que mandar, le dieron en la vara de mando o el bastón de mando para señalarlo. Así­ el pueblo sabí­a quién era que debí­a obedecer, a quién habí­a que darle orden y quién tení­a el cargo de cumplir la voluntad de los pueblos.

Así­ pasó, así­ nació la vara de mando en los pueblos indios: no para mandar, sino para obedecer. Y era para que cada pueblo supiera a quién tení­a que darle orden. Pero también dijeron, estos dioses que hacen el mundo, que no podí­a ser una orden individual. Que la única forma de hacer que el que tuviera el bastón de mando o la vara de mando obedeciera, era que el pueblo se juntara, hiciera de todas las voces una sola voz y en colectivo dijera su voluntad. Y aquel que llevaba el bastón de mando tení­a que cumplirla.

Eso era antes de que llegara el yori, el rico, a conquistar estas tierras.

Cuentan también una historia: que entre esos dioses se les olvidaba mucho lo que hací­an o no eran capaces de ver muy lejos, a excepción de uno: el dios guerrero, que era el que tení­a la capacidad de ver lo que iba a pasar después.

Y cuentan que ese dios guerrero era el encargado de cuidar al sol, que era el que daba la vida a estas tierras. Y que para poder hacerlo se hizo venado. Y que miraba cuando el sol se guardaba en las sábanas de las aguas “en el mar frente al pueblo yoreme” y corrí­a después de beber en el Rí­o Mayo, corrí­a hasta las montañas del sureste mexicano al Rí­o Jataté, y bajo la ceiba “el árbol madre” volví­a a ver, a beber el agua, y a ver que el sol volviera a salir cabal, completo.

Y cada dí­a y cada noche, el dios guerrero, el venado, iba de un lado a otro, desde el pueblo yoreme hasta el pueblo maya para ir a cuidar cuando el sol se acostaba y cuando se levantaba. Cada vez que iba caminando y caminando, cada vez va marcando más su trilla, su camino, y se va haciendo cada vez más hondo.

Los demás dioses se burlaron, le dijeron que cada vez que iba y vení­a, iba haciendo cada vez más hondo y que se iba enterrando. Y el dios guerrero, el venado, dijo: “no me estoy enterrando, estoy brotando!”. Y nadie entendió qué era lo que pasaba.

Después llegó el yori, el rico, y volteó nuestro mundo. Hizo que el que tuviera el bastón de mando “el gobierno” se convirtiera en un mal gobierno. Y empezará a mandar. Y obligó a los pueblos, a todos los pueblos indios de nuestro paí­s que es México a obedecer. Pero antes no era así­.

Y ese rico empezó a servir, ese mal gobierno empezó a servir al que tiene mucho y a hacerle daño y a lastimar a los pueblos indios de este paí­s y a sus gentes, a sus hombres y mujeres.

Vieron los dioses que estaba saliendo mal el asunto y decí­an: “!¿qué es lo que está pasando?, que no sabemos qué pasa, !¿por qué estos pueblos aceptan que alguien de fuera los mande?!”.

Y entonces no supieron qué hacer y se reunieron hace muchos años los pueblos indios de México, y sacaron el acuerdo de que no habí­an estado cabal, que algo les faltaba en el cuerpo, en el corazón, en la sangre.

Y encargaron a uno de los pueblos indios de la costa del Pací­fico, que buscara remedio. Empezaron a ver cómo le iban a hacer, y vieron que se necesitaban: la dignidad, el respeto a uno mismo, el respeto a la raza y el respeto al diferente.

Y acordaron que habí­a que juntar esa sangre y repartirla lo más que se pudiera, para que se levantara el yoreme, el maya, el purépecha, el huichol, el tarahumara, el raramuri, el o’odham, el comca’ac, el pima, para volver a exigir su derecho.

Y salió una flecha de territorio del Pací­fico de los pueblos indios e hirió al sol cuando más cansado estaba, cuando ya habí­a caminado todo el dí­a y estaba por acostarse, y lo hirió en un costado, en el sol, y empezó a sangrar.

Esa sangre se juntó en una gran nube, que luego fue exprimida, apretada sobre el territorio, las montañas de todo el paí­s en México, y empezó a salpicar sangre “dignidad se llamaba”, empezó a salpicar sangre entre toda la gente de abajo. Pero no a todos les alcanzó: sólo algunos hombres y mujeres alcanzaron a pintarse con esa sangre de dignidad. Y por eso sabemos bien “ustedes y nosotros” que hay yoreme que tiene el corazón de yori, y hay yoris que tienen el corazón de yoreme.

Ésos que se quieren rebelar, ésos que tienen dignidad, son los que fueron manchados por esa sangre.

Llegó el momento. Dicen nuestros mas antiguos, nuestros más viejos, que si el yori volteó el mundo de cabeza y puso al que trabaja abajo, y al holgazán arriba “enriqueciéndose”, que tenemos que voltear el mundo otra vez, para que quede cabal. Y que queden arriba los pueblos y abajo los gobiernos. Que queden arriba los que manden y abajo los que obedezcan. Y entonces el jefe guerrero, el jefe venado, no se hundirá en el tierra, sino que empezará a emerger porque el mundo se volteó otra vez.

Eso es lo que nos cuentan y ese el mensaje que traemos nosotros.

Llegó el momento en que el mensajero, el gran mensajero que nosotros reconocemos, que es el Congreso Nacional Indí­gena “que tiene la sangre de todos los 62 pueblos que pueblan este paí­s” nos una y nos ayude a unir otra vez el Rí­o Mayo con el Rí­o Jataté, la ceiba con la Isla del Tiburón del comca’ac, con la montaña desnuda de árboles, la pura roca del o’odham, con la montaña del pima, con el rí­o del yaqui. Y podamos juntos levantarnos, voltear el mundo de cabeza y que se caigan de una vez, con ese movimiento, los que están allá arriba.

Dicen nuestros antiguos, nuestros ancianos, que cada vez que hay un cambio en el mundo desaparece una raza y que, hasta ahora, siempre desaparecen las razas de los pueblos indios. Dicen que en esta vez, la raza que tiene que desaparecer es la de los polí­ticos y la de los ricos, para que podamos vivir nosotros.

En esos primeros mensajeros que hubo, que uní­an al pueblo yoreme con el pueblo maya, dejaban sus señales. Y esas señales están desapareciendo. Está muriendo el Rí­o Mayo, está muriendo el rí­o yaqui, la Isla del Tiburón quiere ser convertida en mercancí­a, la roca desnuda de los o’odham quiere ser vendida, la ceiba maya quiere ser asesinada.

Si eso desaparece, si esas señales que tenemos para caminarnos desaparecen, andaremos el resto de nuestra vida perdidos como si estuviéramos muertos, aunque hablemos, comamos, caminamos y durmamos.

Lo que estamos pidiendo pues, como zapatistas, como indí­genas guerreros mayas al yoreme, es que nos unamos en el Congreso Nacional Indí­gena. Que juntos nos organicemos y volvamos a recuperar la tierra, que será recuperar la vida. La tierra del yoreme tiene que ser mandada por el yoreme, por nadie más. El fruto y la riqueza que tiene, debe ser para el pueblo yoreme, para nadie más. Es la última oportunidad que tenemos para salvar esta tierra, si no la defendemos morirá todo lo que ahora vemos, lo que tuvieron nuestros antepasados y lo que debieran tener nuestros hijos.

Ese es el mensaje que traemos compañeros y compañeras. Gracias.


 
 

9 Comentarios

  1. Mariana Eréndira Solí­s | Jun 4, 2007 | 10:07 pm | 

    una lectura muy hermosa y real sobre un mundo diferente que logró tocar la fibra más profunda de mi ..todo un orgullo…gracias

     
     
  2. Monte | Aug 3, 2007 | 2:40 pm | 

    un gran mensaje para el pueblo ngebe y el pueblo indio de america que me hace vivir los momentos mas grande de nuestro antepasado para asi seguir con fuerza luchando hacia el futuro, que todo no esta perdido.panama

     
     
  3. Nayadet Llanes | Aug 28, 2007 | 6:39 pm | 

    Es muy gratificante saber, que existen nuevas alianzas en la lucha continua, por la libertad, por el respeto, dignidad y sobre todo por el amor a nuestro planeta.
    Me en orgullece saber que soy maya y a mucha honra. Permitamos que nuestras raices, la cultura de los pueblos del mundo sugan de frente y nuestros hijos gocen de todo eso y mas. Mexico.

     
     
  4. alberto | Mar 13, 2008 | 7:06 pm | 

    !¡que bello y que sencillo este relato!¡ y que profundo tambien!¡ todo un ejemplo para que la humanidad reflexione y no se pierda si llegan a perderse esas “señales” , esas referencias, ten necesarias en la loca carrera del mundo hacia el materialismo sin espiritu. !¡adelante pueblos indigenas!¡ alberto (uruguay)

     
     
  5. jose soto | Mar 25, 2008 | 3:20 pm | 

    me enorgullese como desendiente de indio mayo yoreme que nos tomen encuenta y seamos reconocidos por ustedes nuestros hermanos. siguamos en la lucha para obtener el equilibrio y la igualdad para todos nuestros hermanos nativos

     
     
  6. charo | Jul 14, 2008 | 1:21 am | 

    que bueno que se acabe al raza de los yoris
    los politicos y ricos
    que se apoderan de todo
    sin importarles nada
    a mi me dan asco

     
     
  7. rosa | Sep 25, 2008 | 7:27 pm | 

    eamm
    palabras

     
     
  8. rosa | Sep 25, 2008 | 7:27 pm | 

    palabras yoremes deberian de ponerr
    dejan en tareas
    i aii no aii
    i en ninguna pagina

     
     
  9. brenda | Oct 22, 2010 | 11:39 am | 

    ME PARECE MUY BIEN LO QUE DIGO EL DELEGADO

     
     

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